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El uso de los guantes de látex
para auxiliar un accidentado es cada vez más común
debido a que las personas rescatistas están tomando mayor
conciencia frente al contagio de enfermedades. En el pasado, las
personas ayudaban sin protegerse ellos mismos, pudiendo contagiarse
una enfermedad de la víctima.
En la mayoría de los cursos de primeros auxilios y socorrismo,
se enseñan las técnicas de cómo ponerse y sacarse
los guantes, se habla de las enfermedades que uno se puede contagiar
al estar en contacto con la sangre o cualquier líquido de
otras personas. Ponerse los guantes, resulta algo muy fácil
ya que se encuentran limpios y se deslizan fácilmente. Al
momento de sacarse los guantes, siempre se enseña que es
muy importante que la sangre o liquido sobre el guante, no entre
en contacto con la piel o la ropa del auxiliador.
El problema es que en muchos cursos no se enseña lo que ocurre
en el medio de ese lapso, o sea luego de ponerse los guantes hasta
antes de sacárselos. Hay un desconocimiento sobre cómo
manejarse higiénicamente mientras uno tiene los guantes puestos.
No
solamente hay reglas básicas a seguir en el caso de ponerse
o sacarse guantes sino que también hay una cantidad de reglas
básicas para cuando ya tenemos los guantes puestos.
Algunas de las reglas básicas que se enseñan
son: revisar los guantes para estar seguros que no estén
rotos, no dejar que ninguna persona entre en contacto con material
contaminado, tirar los guantes en una bolsa marcada para no confundirlo
con basura común; lavarse las manos luego de sacarse los
guantes; etc. Estas son reglas muy importantes que se deben
conocer, pero no son las únicas. Hay otro grupo de reglas
que son igual de importantes y pueden hacer la diferencia entre
un buen auxiliador o un negligente (*1).
A lo largo de los años hemos visto una gran cantidad de
errores, que se repiten una y otra vez, que pueden ser evitados
fácilmente. Muchos de estos errores los hemos notado en auxiliadores
o profesionales de la salud involucrados en accidentes reales.
Una vez puestos los guantes y contaminados con sangre o algún
fluido de la víctima hemos visto a personas acomodarse los
lentes, secarse el sudor o tocarse la cara. Lamentablemente no notan
esto hasta que ya es demasiado tarde. Una vez puestos los guantes,
siempre ocurre este tipo de errores y pueden causar que el auxiliador
se contagie alguna enfermedad de la víctima.
Otra cosa que hemos visto muy frecuente es que las personas atienden
a una víctima y luego van al botiquín a retirar gasas
o vendas con los guantes ensangrentados o infectados. Al tocar el
botiquín con los guantes contaminados han contaminado, quizá
por completo, el botiquín de trabajo. Esto puede ocasionar
que se deba tirar gran parte del equipo contaminado o en el peor
de los casos que se siga trabajando con un botiquín infectado
sin ni siquiera saberlo.
En el caso de que haya dos o más víctimas, cuando
un auxiliador termina de atender a una de éstas, puede ocurrir
que vaya a ayudar a otro auxiliador en la atención de otra
víctima. En este caso, el primer auxiliador sigue trabajando
con los guantes que estuvo atendiendo a la primera víctima
y así atiende a la segunda. Lo que ocurre, es que enfermedades
de la primera víctima pueden ser contagiadas a la segunda
víctima. Este error también es muy común y
en este caso el auxiliador será acusado de negligente (*1)
Una vez que lo guantes entran en contacto con la sangre o cualquier
liquido de una víctima debemos evitar que estos entren en
contacto con nuestra piel, ropa o dentro del botiquín. De
esta forma podremos evitar contagiarnos o contagiar a otros.
Para el caso de la contaminación del botiquín lo
que se puede hacer para evitarlo es pedirle a otra persona que se
encargue de manipular el mismo. De esta manera esta persona, también
con guantes de látex puestos por seguridad, les puede proveer
de equipo a los auxiliadores sin dejar que se contamine el mismo,
innecesariamente. Es muy importante que al pasar el equipo de mano
en mano, los auxiliadores con las manos contaminadas eviten tocar
los guantes del encargado del botiquín. En el supuesto caso
en que el auxiliador se encuentre sólo, puede evitar meter
las manos dentro del botiquín con los guantes contaminados
cambiándose de guantes antes de buscar algo dentro del mismo.
Para ello, el auxiliador se puede poner más de un par de
guantes de látex a la vez e intentar sacar el equipo necesario
de una sola vez.
En nuestros cursos siempre llevamos una gran cantidad de cajas
de guantes de látex para que utilicen nuestros alumnos y
les enseñamos a siempre ponerse más de un par a la
vez; de esta forma podrán evitar varios de los problemas
que hemos comentado anteriormente. Es mucho más fácil
ponerse un par de guantes de látex sobre otro de látex
que sacarse y ponerse uno sobre la mano sudada. Como generalmente
se trata de una emergencia y debido a que los guantes de látex
no son respirables, la sudoración en las manos es muy común
y puede complicar las cosas al querer cambiarse de guantes.
Al tener más de un par de guantes puestos, solamente deben
sacar la capa de arriba, dejar la capa de abajo, y ponerse otra
encima. De esta manera se pueden sacar los guantes contaminados
y así buscar algo dentro del botiquín o ir a ayudar
a otra víctima con la tranquilidad de no estar contagiando
nada de una víctima a la otra.
Por otro lado, es muy común que se rompan los guantes de
látex, por lo tanto al usar más de un par de guantes
se reduce el riesgo de que quede nuestra piel al descubierto.
Muchas personas se quejan de que se pierde sensibilidad con el uso
de dos pares de guantes o más, pero la realidad es que con
algo de práctica se puede tomar el pulso con más de
un par de guantes puestos.
El uso de los guantes es una de los temas más importantes
que los auxiliadores deben conocer y saber aplicar. Los guantes
son la herramienta más básica e importante que los
auxiliadores deberían tener.
No se olvide que Ud. tiene una vida por delante que puede llegar
a cambiar para siempre en el caso de contagiarse algo si no sigue
estos pasos de seguridad y prevención.
Tommy Walker |
TIPS.
En tus viajes lleva siempre varios pares de guantes
de látex en tu botiquín. Aunque no seas rescatista
nunca estarán de más.
Experimenta ponértelos y usarlos. Familiarizate
con ellos, quizá algún día te sean de gran
utilidad.
Por otra parte en otro tipo de emergencias podrás
darles tantos usos como la creatividad te lo permita: como bolsa
estanco para proteger algo que no debe mojarse o para juntar agua,
para inflarlos y usarlos como boyas o señalizadores.
Cortando una parte del guante podremos fabricar tiras
elásticas para varios usos como por ejemplo para sostener
una venda en caso de que no tengamos una cinta.
Lógicamente luego de cualquier uso que les
demos debemos descartarlos
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