La
travesía básicamente consiste en unir Tafí
del Valle con San Miguel de Tucumán, pasando por el Valle
de la Ciénaga, un puesto de montaña en las cercanías
de Anfama, y terminando en El Siambón. Es un circuito de
trekking clásico en la zona. Lo especial es que la temporada
de lluvias terminó hace muy poco (mes de abril) y este año
llovió más de lo normal, con lo cual había
mucho barro, y los ríos, especialmente el Río Grande,
estaban muy correntosos. O, como nos dijo un baqueano que cruzamos
en el camino "el río está bastantito".
La primer noche la pasamos en el hostel Nómade, en Tafí,
donde tuve la oportunidad de compartir algunas horas con los chicos
que tan bien me habían recibido los últimos días
de mis vacaciones.
Al día siguiente, nos fuimos en vehículo hasta la
senda que sube a La Ciénaga... y arrancamos con el trekking.

Estaba entre nublado y lluvioso,
lo cual no vino tan mal, ya que caminar por el barro nos bajó
bastante el ritmo de marcha, y hacerlo al rayo del sol, creo que
hubiera sido peor. Entre otras cosas, me di el gusto de caminar
por esas laderas verdes, VERDISIMAS, que ya había visto en
mi paso anterior por Tafí, y me habían dejado con
las ganas.
A
la tarde llegamos a la escuelita de La Ciénaga y acampamos
a un costado del río. Merienda, fogón, más
tarde la cena. A la noche refrescó bastante, pero como contrapartida
el cielo se abrió completamente, así que me pude dar
el gusto de mirar esos cielos estrellados que solo se ven cuando
uno está en medio de la nada.
Al otro día, La Ciénaga nos despertó
con un día espléndido. Arrancamos la caminata hacia
la casa de Pastor, cerca de Anfama. Pastor es el baqueano que hizo
el porteo del equipo de campamento, comida y carpas, y esa noche
nos esperaba para acampar en su campo... y con corderito. El trekking
estuvo muy bueno, paisajes alucinantes...hasta que el barro empezó
a ser más espeso, y más, y más... al punto
que ya no hubo forma de esquivarlo. A
la tarde, terminamos caminando enterrándonos en el barro
hasta los tobillos. Eso nos retrasó mucho, y terminamos llegando
a la casa de Pastor de noche. En retrospectiva, la experiencia fue
interesante y divertida. Y por que negarlo, el corderito que nos
esperaba, un excelente incentivo.
El armado del campamento se complicó un poco, estábamos
cansados, mojados, embarrados, no había luz, teníamos
hambre... pero lo superamos. Admiro las pilas de ambos Pablos (los
guías) para llegar cansados, quizás no tanto como
nosotros, pero cansados al fin, y sacar andando el campamento. Y
también resalto la hospitalidad de Pastor y su familia, para
calentar agua, para preparar nuestra cena y hasta para ofrecernos
un poco de folklore en vivo, interpretado (voz y guitarra) por uno
de sus hijos.
Al día siguiente nos despertamos temprano,
ya que Pablo & Pablo preveían que los primeros kms de
marcha también serían con mucho barro, y más
allá de eso, nos esperaba el Río Grande, el cual íbamos
a tener que vadear como mínimo 9 veces. Lo bueno de despertarse
temprano fue el paisaje: Cuando abrí la carpa, y vi los cerros
iluminados de rojo, desapareció todo vestigio de fiaca o
fastidio por tener que madrugar. Espectacular. Ojalá tuviera
una vista así desde la ventana de mi depto.
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Finalmente, el barro no fue tanto. El
día estaba espléndido una vez más, aunque menos
caluroso (por suerte!). Pero el río estaba bastantito, así
que los vadeos fueron más complicados de lo esperado. Fuimos
cruzando en grupos, para minimizar el riesgo de que alguno se caiga.
Muy divertido, pero cada cruce nos sacaba tiempo... tiempo que tuvimos
que recuperar apurando la marcha en los tramos llanos. Encima después
de mediodía empezó a nublarse, con ganas de tormenta...
y lo último que necesitábamos era más agua
(y barro). De paso: Gracias Pablos por insistir con que vadeara
con las botas de trekking y no con sandalias. El que sabe, sabe.
Y finalmente llegamos. En el micro que nos llevó al hostel
de Tucumán devoramos unas riquísimas empanadas. Y
logramos llegar al hostel con tiempo de ducharnos y reacomodar nuestro
equipaje (en gran parte mojado y embarrado)
En resumen: Una travesía buenísima, un grupo excelente,
y unas cuantas experiencias nuevas.




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Ubicación
Esta excursión
la realiza:

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